jueves, 21 de octubre de 2010

EL ESCUDO

Miradas de complicidad, nos dedicabamos mientras te amarrabas a otras cadenas...incapaz de soltarte por tí sólo, intervine...losiento me enseñaron al uchar por lo que quiero, aun que a veces pierda las batallas...quién dijo que las princesas no pudieran ser guerreras?. Tus labios ardientes se enfríaban por estar atado, demasiado jovenes pensé...no existe el amor, si no hay guerra, pues me puse la indumentaria y saque mis mejores armas, el campo de batalla no estaba a mi favor, pero no me importa luchar sóla, si es por lo que quiero...desembainé mi espada, me pusé el escudo del amor eterno, dos rasguños cubrían mi cuerpo, uno estaba en mis ojos y otro en mi corazón, salia sangre clara, pero aún estaba viva por que tus miradas me hacían más fuerte cada día, me había preparado durante mucho tiempo para la lucha y tenía claro que no me iba a dejar vencer, en un momento de descuido cuando mi contrincante no se había puesto su escudo y viendose debil ante mí, corte tus cadenas...y te puse mi escudo para que nadie te volviera hacer daño, tú estabas muy debil y yo sentía la necesidad de protegerte por encima de todo...cuando mi mirada puesta en la tuya, te dió fuerzas...un beso sello mi mejilla...en aquella esquina del aquel puente...soy una guerrera no me voy  a dejar vencer, aún me sentía amenzada, a pesar de ese beso que aún no lo consideraba mío.
Pero...algo comenzó ese día, a moverme, algo me decía...que ese beso iba a ser el comienzo...
Pasaban los días y mi contrincante no se atrevía a enfrentarse a mí, a pesar de sus miradas, no se hacía fuerte...iba decayendo delante mía, arrastrandose por haber perdido su escudo del amor...aquel que la hizo perder nuestra batalla.
Yo me sentía increiblemente fuerte...había luchado como una guerrera...y había vencido, que satisfacción.