jueves, 19 de agosto de 2010

SÓLIDO

Se puede decir que no encontraba lo buscado, hasta que levanté la cabeza....el viento que movió se metió por mi nariz, haciendome cosquillas y miré para ver como estaba el cielo pero no me dió tiempo a mirar hacia arriba, cuando con los ojos entreabiertos, ví tus andares de pereza, piernas curvadas, arrastrando los pies como si te costará mover el peso de tus brazos....de tu espalda....hizo falta muy poco para poder imaginarte tan perfecto en todos los sentidos...giraba su cuerpo en torno a otros y  mi corazón se encogió, sin darle la oportunidad de coger el último trago de aire, ahora sólo podía disfrutar del viento que rozaba tu cuerpo y rodeaba el mio, haciendome soñar con los ojos abiertos...

Apolo dios de la belleza, dejó sobre tí, todo lo mejor...tez clara pero bruta, robusto con aires de prudencia, pelaje rubio, en cantidad y tan fino que hacía juego con sus ojos claros...Poseidon dios del mar te los puso para hacer la combinación perfecta. Aquellos labios, carnosos, rojizos, fríos y a la vez ardientes, creaban en mi unas ganas mortales de besarte.


Hércules, te cedió su fuerte cuerpo, formando una silueta masculina y atractiva, de espalda ancha, con unos brazos gruesos capaces de coger el mundo, hasta aquellas manos suaves. Formando una "s" hasta su cintura, donde caían unas piernas musculosas, hasta aquellos tobillos que soportaban esa escultura de carne y hueso.

Pasaban los días y la eternidad se alargaba más y más...sin darme la oportunidad de volver a respirar, el corazón segía parado...eterno amor pensaba, cuánto dolor vas a causar en mí...no me vas a dejar vivir?...no, sin tí.

Una mañana fría, volví a sentir ese viento que me abrazaba...sí allí estaba él...sentí una necesidad horrible de mirarle...aún sabiendo que la indiferencia de él, me arrancaría un trozo de aquel corazón parado.
No importa me dije a mí misma...eres tan hermoso que perdono tus miradas.

El tiempo avanzaba y moría de amor cada día, pero me conformaba con respirar el aire que él me brindaba, luchando contra mi misma y contra el amor que sentía, cada vez la distancia era menor sin darnos cuenta...

No hay comentarios:

Publicar un comentario